Tradición

La bodega en la que hoy continuamos elaborando sagardoa se construyó en la década de 1960 gracias a la inversión realizada por Nicolás Roxario Zapiain Agirregabiria, padre para unos y abuelo para otros. Fue él quien tomó la decisión de dejar de lado el resto de actividades del caserío (ganadería y agricultura) y dedicarse íntegramente a la producción de sidra.

En 1961 comenzó a construir una bodega de madera de castaño, un trabajo que finalizó en 1964 con la instalación de 22 kupelas con una capacidad de 15.000 litros cada una. Son las que hoy en día seguimos manteniendo en nuestra bodega principal, icono de nuestra sagardotegi.

Pocos años después completó las instalaciones con una nueva bodega formada por 6 tinos de 33.000 litros cada uno. Fue un acontecimiento muy sonado en aquella época. Por aquel entonces, la sidra vasca vivía uno de los peores momentos de su historia, con una producción que en 1967 apenas superaba el millón de litros. En aquel momento, Zapiain tenía ya la capacidad de producir 528.000 litros, casi la mitad de la producción total del País Vasco.

 

Trabajos de reacondicionamiento en 1985

Innovación

A partir de ese momento, Zapiain Sagardotegia inicia un camino marcado por el firme compromiso con la calidad del producto. En 1981 se incorpora al equipo Miguel Zapiain Goñi, convirtiéndose en el primer enólogo del sector de la sidra en el País Vasco. Desde entonces, la investigación para mejorar el producto ha sido una pauta constante que nos ha permitido anticiparnos a posteriores exigencias del mercado y a alcanzar el éxito comercial.

El gran valor de nuestra casa reside en la combinación entre la tradición y la innovación para procesar un producto completamente natural, vivo y sin conservantes. En 2001 se instalaron los primeros depósitos de acero inoxidable con control de temperatura, lo que nos permite conservar la sagardoa en perfectas condiciones para su embotellado durante todo el año, asegurando la comercialización de un producto en el estado óptimo para su consumo.

La gestión de la calidad y la seguridad alimentaria son otros dos pilares fundamentales de nuestra bodega. No en vano, Zapiain ha impulsado la mejora del sector en las últimas décadas, contribuyendo activamente a la instauración del certificado de calidad Gorenak y posteriormente a la puesta en marcha de la denominación de origen Euskal Sagardoa.

En el año 2006 se implantó en nuestra bodega la norma ISO 9001 para la gestión de la calidad y desde el año 2010 Zapiain trabaja bajo el procedimiento IFS Food (International Featured Standard). Se trata de una norma centrada en la seguridad alimentaria cuya certificación se renueva anualmente previa auditoría de las instalaciones y los procesos. En 2011, Zapiain alcanzó el máximo nivel otorgado por IFS, reforzando nuestro compromiso con el consumidor.